El placer de verla gozar.
Hola, el relato que voy a pasar a relatar ocurrió hará aproximadamente un par de meses. Nosotros somos una pareja joven, de 30 años, vivimos en una ciudad del centro de España, llevamos casados 7 años y tenemos dos niños. Mi mujer es morena, con el pelo largo y rizado, con 85 de pecho, que ella dice que es poco y a mi me parecen perfectos, y un buen trasero.
Después de esta breve descripción, paso a relatar lo sucedido. Nosotros nunca hemos tenido ninguna relación fuera del matrimonio, pero llevabamos varios meses, mientras follábamos, fantasemos incluyen a otro hombre. Primero fue ella quien lo propuso, mientras estabamos viendo un película porno, y después ya me entraron las ganas a mi. Lo que sucede que no encontrábamos al hombre adecuado, decírselo a algún conocido no entraba dentro de nuestros planes y, contactar por internet con algún hombre que veíamos en los anuncios de contactos, tampoco nos parecía buena idea.
Un buen día, un primo mío dijo que iba a pasar por nuestra casa ya que iba de camino a otra ciudad y nosotros quedábamos justo en medio, por lo que haría noche en nuestra casa y al día siguiente saldría de viaje de nuevo.
El día anterior a su llegada, nos pusimos a hacer el amor mi mujer y yo, y mientras lo hacíamos, salió el tema de incluir a un tercero, y en eso yo le propuse que si la gustaría que estuviése allí mi primo, el que iba a llegar al día siguiente, y respondió que sí, que la encantaría que hubiese estado allí en ese momento para poder chupársela mientras yo se la metía. Después de estos comentarios, los dos nos corrimos y quedamos exhaustos. Ambos nos quedamos un poco sorprendidos por esos comentarios, ya que nunca había salido el tema ese de mi primo y, porque justamente llegaba al día siguiente.
A la mañana siguiente yo me fui a trabajar y cuando terminé y llegué a casa, ya había llegado mi primo en ese mismo momento también. Nos saludamos y estuvimos hablando los tres durante un buen rato, le indicamos dónde estaba su habitación, que era la habitación de uno de nuestros hijos, el cual iba a dormir esa noche en la otra habitación junto a su hermano, puesto que ambos dormitorios, disponen de dos camas.
- Aquí tienes la oportunidad, no decías que te lo querías follar.- susurré a mi mujer mientras mi primo entraba en el dormitorio que le habíamos indicado y posaba sus cosas.
- Estas loco o qué.- me respondió ella algo acalorada por la situación, ya que era una mezcla de nerviosismo y de calentura.
Yo en el fondo sabía que no iba a pasar nada, puesto que con mi primo tenemos una gran confianza, él está casado también, y no queríamos que por un calentón se fuera todo al garete, por lo tanto, yo lo único que pretendía con eso era calentar a mi mujer.
Después de dejar sus cosas, salimos a dar una vuelta por la zona y a enseñarle el lugar donde vivía. Al anochecer, después de haber estado tomando varias cervezas, pero sin estar borrachos ni mucho menos, llegamos a casa, dimos la cena a los niños, les acostó mi mujer y después nos pusimos a cenar los tres más tranquilos. Durante la cena, le toqué varias veces a mi mujer la pierna por debajo, y ella siempre me las quitaba asustada.
Cuando terminamos de cenar, nos sentamos los tres en el sofá, mi mujer en el medio de los dos, seguimos tomando unas copas y hablando sobre la familia, sobre el trabajo y sobre cosas sin transcendencia, pero mientras hablábamos, ahora era mi mujer quien me metía mano por debajo del pantalón, aprovechando que estaba recostada sobre mí, y la metía y jugaba con mi pene, que para ese entonces ya estaba bien duro.
El calentón fue subiendo y viendo que la situación se podía ir, puesto que ella parecía que estaba lanzada, puesto que mientras ella cada vez movía con más intensidad su mano dentro de mi pantalón, haciendo que se notara que me estaba pajeando, con el pie también llegaba a rozar la pierna de mi primo, el cual se estaba dando cuenta de la situación, pero no sabía ni qué hacer. Asique lo mejor era dar por zanjada esa jornada e irnos a dormir, y así fue lo que dije, cosa que a mi mujer no la hizo mucha gracia, como después me diría. Mi primero se fue al dormitorio que le habíamos dicho y nosotros para el nuestro.
- ¿pero porqué no me has dejado seguir?.- me preguntó mi mujer nada más entrar en el cuarto y con una cara de perra en celo como nunca la había visto.
- ahora la que estas loca eres tu, que casi me la sacas fuera.- le respondí yo mientras me desnudaba para acostarme, pensando ya en el polvo que íbamos a hechar a continuación.
- pues eso era lo que quería hacer, sacártela allí mismo, tengo ganas de chupartela.- dijo ella con voz caliente, desnudándose y acercandose ya a la cama.- ¿no querías que me follara otro? pues esta ha sido la ocasión y no me has dejado y mira cómo me he quedado.-decía a la vez que empezaba a besarme y chupar por todas partes.
- ya te veo que te has quedado con ganas de follartelo.
- de follarle no, de follaros a los dos, me muero de ganas de hacerlo con dos a la vez.- decía ella que estaba como nunca la había visto en mi vida, actuaba como una auténtica zorra, sin parar de besarme por todas partes.
Y en ese momento, dije algo que no debería de haber dicho si no quería que ocurriese nada más- ¿y tu te atreverías a hacerlo con los dos a la vez?, yo creo que tu no aguantas a dos, conmigo tienes más que suficiente.
- ¿que no me atrevo?,¿quieres ver cómo voy a su cama?
- venga, vete a ver.
El alcohol y la excitación, habían hecho sus efectos, porque en otra ocasión nunca se nos hubiera pasado por la imaginación tal actuación.
Mi mujer salió de la habitación, tan solo con un tanga puesto y una blusa, transparente, picó en la puerta de la habitación de mi primo, y preguntó se podía pasar, dando la excusa que tenía que coger algo de ropa para poner a los niños al día siguiente. Lo que sucedió es que cuando entró, a mi primo se le fueron los ojos al cuerpo de mi mujer y, mientras ella estaba de espaldas a él, en el armario, se le escapó una exclamación.
-joder, bufff
-¿qué pasa?.- preguntó ella.
-no, nada nada.
-¿pero qué ocurre?
-que me has puesto enfermo, cómo estas, nunca te había visto de esa forma, lástima que no esté aquí mi mujer, que la iba a poner fina.
-tampoco será para tanto.- insinuó ella, que se dejaba ver algo más y se movía más descaradamente.
-que no, vaya, mira.- dijo indicando hacia donde supuestamente estaba su herramienta, la cual todavía estaba tapada por la manta.
-va, no es para tanto, no se ve nada.- dijo ella, mientras le miraba directamente a los ojos y cada vez más excitada.
-que no, no lo sabes bien, si no fuese por que esta mi primero ahí, ya te diría yo.
-y qué me ibas a decir, seguro que no es para tanto.
En ese momento, mi primo quitó la manta que le cubría, dejando al descubierto su miembro totalmente empalmado.- ¿te parece poco esto? oyes, mira, no me puedes dejar así ahora, llevas toda la noche metiendo mano a mi primo y calentandome a mi, no puedes dejarme así, tendrás que hacer algo, que me he dado cuenta de todo.- dijo él riéndose mientras se dirigía hacia donde ella, con su polla apuntando bien arriba. Al acercarse a ella, la cogió por las tetas, las apretó bien, y pasó las manos por todas las partes de su cuerpo, poniéndose los dos cada vez más calientes. Mientras tanto yo, permanecía en mi cama, escuchando todo, que por supuesto, la situación se nos había escapado de las manos y, lo que en un principio, había empezado como un juego para calentarnos, al final se había convertido en realiadad, y lo gracioso de la situación, que yo también lo deseaba.
-vamos a mi cama, vamos a hacerlo los tres.- dijo mi mujer a mi primo.
Cuando llegaron a la habitación, no hicieron falta palabras, ya que mi primo se puso por una parte y yo por la otra a besar y chupar a mi mujer, la cual se deshacía en gemidos. Mientras yo la chupaba el clítoris, ella chupaba la polla de mi primo, después nos intercambiamos, hasta que ella no aguntó más y dijo que quería una polla dentro de ella ya. Mi primo fue el primero en metérsela por el coño, mientras que yo la bombeaba por la boca. Después de varias embestidas, él se corrió y fue mi turno, me coloqué en su lugar y se la clavé de una sentada. Tenía el coño empapado, y decidí penetrarla el culo, algo que casi nunca me deja, pero que ese día no la importó, es más, casi que lo imploró. No tardé nada en correrme dentro, parte por la excitación de la situación y, en parte, porque es algo que me fascina, follarla por el ano.
No hubo mucho tiempo de descanso, ya que casi inmediatamente después de terminar yo, mi primo ya estaba otra vez con el pene completamente tieso, por lo que volvió a la carga enseguida. Yo me fui un momento a la cocina para recuperar energías y beber un poco de agua, y para cuando regresé, me encontré a mi mujer sentada sobre él, con la polla clavada en su coño y cabalgándole como una desesperada, al verla así, me situé detrás de ella y, después de varios intentos, fui capaz de metérsela por detrás. Era la primera vez que hacíamos la doble penetración, menuda sención, ella en medio de los dos, con una polla en su coño y otra en su culo, permanecimos así durante varios segundos, sin saber muy bien qué hacer, sin movernos, y después comenzó el baiben, uno metia y otro sacaba, algunas veces coincidiamos en los movimientos, mientras que ella gemía y gemía, corriéndose una vez tras otra. Nosotros pudimos aguantar más, ya que habíamos terminado de correnos minutos antes, por lo que estuvimos follandola durante varios minutos, hasta que nos corrimos cada uno en el agujero donde la tenía metida.
Cuando quisimos darnos cuenta, nos habíamos quedado dormidos los tres, y nos despertó el despertador para llevar a los niños al colegio. Mi mujer se levantó como pudo y nosotros con ella, sin saber muy bien qué hacer ni qué decir. Después de irse los niños, mi mujer dijo que éramos los dos unos cabrones, la preguntamos extrañados que porqué lo decía, porque no habíamos mencionado el tema ese en toda la mañana. Y dijo que la habíamos dejado toda dolorida y que tenía el culo que la dolía.
- eso échale la culpa a tu marido, que fui quien te la metió por el culo.- dijo mi primo que no sabía muy bien si había sido una respuesta acertada.
- ya, como que tú no la follaste bien el coño, o qué pasa, eso no te duele.- dije yo.
- me duele tanto un lado como el otro, pero me encantó.- dijo ella que volvía a tener la misma cara de salida que la noche anterior.
En ese mismo momento, volvimos a follarla los dos, en todas las posiciones, descansabamos y volvíamos al ataque, uno sólo, o los dos a la vez, hasta la hora de la comida, tras la cual tuvo que irse.
Desde entonces nunca más lo hemos hecho, ya que no se ha dado la situación, puesto que como ya indiqué, él también esta casado y nos llevamos bastante bien todos, pero ya lo hemos hablado que cuando surga de nuevo la ocasión volveremos a repetir.
Si eso ocurre, ya contaré de nuevo cómo nos ha ido, espero que os haya gustado. Un saludo.
Les voy a contar como logre hacer un trio con mi chica y un buen amigo, esto es algo real y aunque me llevo algunos días lo disfrute al máximo. Les cuento que mi chica Victoria, es una bella mujer de 35 años su atractivo mas evidente son sus enormes pechos yo soy Cesar de 37 años y el tercero en el acto fue mi amigo Alberto de 37 años también, mi chica y yo la hemos pasado muy bien sexualmente, con decirles, que hemos tenido sexo de todo tipo sin restricciones, y en lugares poco comunes, por darles un ejemplo lo hemos hecho en la playa a plena luz del día tirados en la arena, en un autobús en un viaje y alguna ves a la vista de algunas personas, y lo disfrutamos mucho, algunas ocasiones le propuse hacer un trío y nunca había querido, a pesar de que le gusta el sexo en un poco puritana, me decía que lo que quisiera hacerle pero solo ella y yo, y la verdad me gusta experimentar y quería que fuera ella por que eso es mas excitante, se me ocurrió un plan, mi amigo Alberto ha sido amigo de los dos desde hace mucho tiempo así que inicie con encuentros en casa que es el ambiente mas propicio por que las mujeres se sienten seguras y en su territorio ahí, nos juntábamos los tres y bebíamos las primeras veces no pasaba nada pero poco a poco los induje, mi amigo tampoco se lo imaginaba ya que su esposa también es amiga de nosotros y por eso lo escogí por que si pasaba no podría decir nada, en esos encuentros ponía música y bailábamos, nos turnábamos a mi chica y se estaba dando el acercamiento, había mas confianza de tocarnos, en los momentos que el alcohol se nos subía yo aprovechaba y besaba a mi chica con mucha pasión y ella se excitaba, cuando veía que mi amigo nos miraba, le tocaba los pechos y las nalgas sin temor alguno y eso prendía a mi amigo y mi chica cada ves se dejaba un poco mas. Total pensaba que era de confianza, un día en uno de los encuentros, estábamos ya tomados y me excite mucho comencé a besar a mi chica y le dije que quería cogérmela en ese momento hablando fuerte para que escuchara mi amigo y ella ya con alcohol encima y excitada asintió y me la lleve al estudio cerca de la sala y deje entreabierta la puerta y le di una cogida como nunca para que gritara fuerte, note que mi amigo tenia curiosidad y con el pretexto de ir al baño cada 5 minutos se asomaba y trataba de ver, la pasamos muy bien, días después cuando vi que ya había bastante ambiente lo hice, lo invite nuevamente y ya mi amigo estaba mas que emocionado por el show que le dábamos y por tratar de ver a mi chica desnuda, compre una botella del bendito tequila mexicano, que saca la fiera interna de cualquier persona, y unas cervezas, ya tomando y entrados en calor les dije que jugáramos a la botella y ya emocionados aceptaron, el chiste era de que al que le señalara la punta tenia que quitarse una prenda y si no quería hacerlo tenia que tomar un caballito de tequila, y ahí empezó todo, al principio fueron los zapatos una pulsera, en fin, pero cuando le tocaba a mi mujer era mas emocionante, ver como se quito la blusa y quedo en brasier, mi amigo no lo podía creer, mas cuando le toco quitarse el pantalón y quedo solo en ropa interior, no podía quitarle la vista de encima, todos ya estábamos así, y cuando le tocaba a mi chica castigo ya no quería quitarse nada y como las reglas son las reglas tomaba caballito de tequila y la verdad ya se estaba poniendo muy tomada lo cual la ponía muy desinhibida, cuando vi que ya estaba lista, le impusimos castigos, como no quería quitarse la ropa le puse que de castigo se pusiera en cuatro y simulara con Alberto coger de a perrito por un minuto, y así lo hicieron fue súper excitante y mi amigo estaba que no lo creía, hicieron el movimiento durante un minuto y si logre ver que mi chica se excitaba solo con el golpeteo, como no quería quitarse lo único que le quedaba, le seguí poniendo castigos, le pedí que se pusiera en medio de los dos y nos amasara la verga a los dos al mismo tiempo sobre los calzones durante un minuto y eso nos puso a tono a todos, ya entrados mas en calor y claro siguiendo con el tequila, acepto después quitarse el brasier y quedarse solo en tanga, luego le puse el castigo de que se dejara mamar una las tetas una cada quien al mismo tiempo, y acepto, lo hicimos durante un minuto y ya no pudo mas, ya sin botella, ni castigo, ni nada, yo me saque la verga y me la empezó a jugar, le hice señas a mi cuate para que hiciera lo mismo y así lo hizo y ella sin pensarlo se la empezó a jugar también lo disfrutamos mucho en ese momento, cuando vi que ya estaba muy caliente mi chica, que me la siento, dándome la espalda y ella empezó a moverse rápido clavándose sola, mi cuate se paro frente a ella y le metió la verga a la boca y ya en ese momento inició el trio, me levante y mi cuate se sentó y cambiamos lugares, como que le callo el veinte a mi chica por que al momento de sentarse sobre la verga de mi amigo dudo un poco pero le metí rápido mi verga en la boca y ya no pensó mas, se dejo caer, después, le pedí que se volteara frente a mi amigo y siguiera encima de el, ella no se imaginaba todavía pero lo hizo, los deje coger unos minutos solos para que se excitara mas ya que mi amigo le comía las tetas como si se las quisiera arrancar y cuando menos se lo esperaban, me puse tras de ella en posición y poco a poco se la fui metiendo por el culo, mi amigo no paro de moverse, y ella al sentirla, grito, que no, que le dolía, pero no pare y cuando ya se sintió atorada sin poder hacer nada, se dejo caer sobre mi amigo y entre los dos le dimos duro, poco a poco se relajo y empezó a moverse también y a disfrutarlo, sin mentir duramos casi media hora ahí pegados los tres, cuando ella termino nosotros todavía no terminábamos por que el alcohol te hace que te cueste mas trabajo, y a ella le empezó a doler así que nos despegamos y mi chica quedo de rodillas sobre el sofá, con la mano nos masturbamos y nos venimos en su espalada, ella ni se movió, después todos cansados nos quedamos sentados en el piso encuerados y seguimos tomando como sin nada, después como ya era tarde nos metimos a bañar los tres muy cómodos, nos vestimos juntos y mi a migo se despidió y se fue, la verdad cuando lo platicamos nos excitamos, fue sorprendente y sobretodo que era nuestra primera ves, cuando nos vemos con mi amigo y su esposa en reuniones, solo nos vemos y recordamos silenciosamente lo que paso, mi amigo insistió por unos días repetirlo pero ya no le seguimos el juego y todo quedo en el olvido, pero nunca le dijimos que no, si no tal ves.
Desde ya hace algún tiempo, descubrí que me excita muchísimo imaginar que mi esposa tiene una relación sexual con otro hombre y las primeras veces que le comenté mi fantasía, me dijo que estaba loco – que ¿cómo le podía proponer eso?
-. Pasó el tiempo y poco a poco, cuando me atreví a sugerir alguna idea sobre mi fantasía, sólo en ocasiones me siguió la onda y no muy convencida.
El viernes pasado pensé que podría acercarme a hacer realidad mi fantasía y decidí invitarla a algún centro nocturno en donde se podría prestar el ambiente para que ella se relajara y se involucrara con otro hombre. Fuimos a un lugar en la ciudad de México que se llama “Acanto” en el Bosque de Chapultepec y una vez ahí, pedimos unos tragos y cuando vi la oportunidad de comentar sobre temas cachondos, le pregunté si había en el lugar alguien que le gustara, a lo que me dijo que – si iba a empezar con el tema, que no tenía ninguna intención de involucrarse con alguien más, que estaba muy contenta conmigo y que si alguna vez lo hacía, sería porque ya no me quería -.
Me puse frío por haber iniciado el tema y me sentí frustrado porque en realidad me calienta mucho pensar en eso, pero no quiero por ningún motivo terminar con ella después de 17 años de matrimonio feliz. Seguimos platicando de otros temas y en una ocasión que me dirigía al baño, me encontré con un tipo que había conocido en una expo en Monterrey pero que no me acordaba siquiera de su nombre, después de intercambiar saludos y comentarios del lugar, se me ocurrió que podría ser él, el que estaba buscando, tiene el tipo que le gusta a mi mujer, un poco como yo (alto, complexión robusta y tipo arabesco.)
Me preguntó con quien venía y para saber qué me decía, le comenté que con una señora casada. Me pidió que le indicara cuál era y discretamente sin que ella nos viera le señalé hacia donde estaba sentada Mireya. La vio y me comentó que estaba muy guapa y me preguntó de quién era esposa. Estuve a punto de reírme y decirle la verdad, pero le contesté que no preguntara, que cuando uno se ligaba a mujeres así, que el tema del marido no se tocaba. Regresé del baño a nuestra mesa y seguimos tomando ya sin tocar el tema de mi fantasía. Yo a mis adentros pensaba lo que le había dicho a mi amigo y al rato se acercó a saludarnos y se presentó muy cortés con mi esposa, lo saludamos y se retiró a la barra. Mireya me preguntó quién era y le dije la verdad, que era un tipo que había conocido en una expo.
Después de un rato me volvió a preguntar sobre el tipo y fue entonces en donde empecé a sentir que tal vez la noche no estaba tan perdida y que si hacía los movimientos adecuados, podría preparar el camino para que ella se interesara en él. Me fijé que ella discretamente con la mirada lo localizaba constantemente. ¿Cómo podría hacer que las cosas se dieran sin que mi esposa pensara o más bien se diera cuenta que la estaba ofreciendo, que él no se diera cuenta tampoco de que se trataba de mi esposa, que se pudiera realizar mi fantasía y que al final nuestro matrimonio no saliera afectado?
Decidí poner manos a la obra sin tener un plan pensado y me levanté otra vez al baño cuando noté que Sergio (el tipo) se dirigía a los servicios. Una vez que entré al baño y que vi a Sergio, le hice plática y le pregunté cómo iba la cacería, a lo que me dijo que no muy buena, que no había nada que valiera la pena y que qué suerte había tenido de haberme ligado a esa vieja que estaba tan buena. Sentí algo morboso de oír como se expresaba de mi mujer y para abrirle un poco la puerta, le dije que no se me hacía que estuviera tan bien y que si quería, que nos acompañara un rato en la mesa, me dijo que pasaría a tomar una copa.
Regresé a nuestra mesa pensando en lo que había dicho, había invitado a un tipo a mi mesa que no sabía que la mujer que estaba conmigo era mi esposa, que iba obviamente a tratar de ligársela, que mi esposa no sabía sobre mis negras intenciones y que se podría destapar la verdad con algún comentario de ella. La excitación que sentí por el morbo de la situación pudo más que el pequeño riesgo que estaba corriendo, que por otro lado, en caso de que se destapara, yo podría fingir que no tenía ni idea, además, mi mujer ya estaba bastante tomada y eso alivianaba cualquier cosa.
Después de cómo cinco minutos llegó Sergio a la mesa y esta vez lo invité a sentarse. A Mireya le brillaron los ojos y se recorrió para que nuestro amigo se sentara del lado de ella. Yo me quedé sorprendido y a la vez contento con la situación. Sergio es un tipo, además de buen mozo, muy simpático que nos mantuvo risa y risa con sus ocurrencias y chistes. Le tocó a Mireya esta vez ir al baño y cuando se hubo ido, Sergio me comentó que le encantaba la vieja, que estaba buenísima y que era un pendejo si la dejaba ir viva. Yo me reí nerviosamente y le volví a decir que a mi no se me hacía tan buena, a lo que me contestó que si no la iba a aprovechar, que le diera chance de hacer sus pininos. Le dije que por mí hiciera el intento, en eso vimos que Mireya ya venía de regreso. Sergio se levantó muy caballerosamente y la ayudó a sentarse. Yo no sabía qué hacer, no me podía ir y dejarla sola, ni tampoco Sergio podía hacer mucho conmigo ahí. Pedimos otra ronda y noté como Sergio se le acercaba cada vez más a ella y ella como que no decía nada, es más sentí que le agradaba que Sergio entre chiste y broma la rozara.
Me levanté de nuevo al baño, y de regreso, me posicioné en un lado de la barra a observarlos, ya de plano me descaré en tiempo y como a los quince minutos vi como Sergio le rodeaba el cuello con su brazo, Mireya reía y se divertía seguramente con las ocurrencias de Sergio y en uno de esos movimientos, Sergio le plantó un beso francés que duró como un minuto. Yo sentí que el corazón se me salía y me súper excité de ver que mis planes estaban generando frutos, seguí observándolos desde mi posición y vi como Sergio la llevó a la pista de baile aprovechando una canción cachonda. La abrazó y la empezó a sobar con su cuerpo, Mireya no se veía muy tensa, al contrario, se veía relajada y en pleno disfrute.
Terminó la canción y Mireya se separó de él y se dirigió al baño. Como iba a pasar cerca de donde yo estaba, rápidamente me metí al baño y salí justo cuando ella iba a entrar al de damas. Me la topé de frente y me preguntó en dónde había estado, le dije que me había encontrado a otro amigo y que me había quedado platicando con él. Le pregunté si nuestro amigo ya se había ido y me dijo que no me hiciera el tonto, que seguramente yo había planeado ese encuentro porque Sergio estaba muy lanzado, que si eso es lo que quería, que me daría el gusto y de paso se lo daría ella, porque Sergio estaba muy bueno. Yo me quedé de a cuatro y ella se metió al baño. Me quedé esperándola ahí mismo pensando a mil por hora si debía dar el salto o negar todo y acabar ahí.
Cuando ella salió y volvió conmigo, la abracé y le dije que no lo había planeado, que efectivamente yo fantaseaba con que ella se metiera con otro, pero que por ningún motivo quería que nuestro matrimonio se desquebrajara, que si en alguna ocasión, en realidad ella se metía con otro, que debía ser algo muy privado entre nosotros, en donde teníamos que estar de acuerdo los dos y que deberíamos estar seguros de nuestro amor y matrimonio, que las fantasías podrían quedar en eso, en simples fantasías y no necesariamente se tenían que hacer realidad. Ella me abrazó muy cariñosamente y me dijo que me quería muchísimo, que tanto le había insistido con mi fantasía, que la verdad le había metido el gusanito de cómo sería estar con otro hombre. Eso me excitó de sobremanera, porque ya no era yo sólo con el tema sino que ahora ya tenía una cómplice. Le dije que regresáramos y que viéramos cómo se iban comportando las cosas y que si ella decidía cualquier cosa, que yo la apoyaría y que si yo sentía que mejor no, ella también me apoyaría. Regresamos a la mesa y Sergio ya no estaba, nos sentamos y al rato apareció diciéndonos que había pensado que ya nos habíamos ido.
Después de un rato de ver como Sergio continuaba con su labor de convencimiento con Mireya y de verdaderamente excitarme con la situación, le dije a Mireya que tenía que hacer unas llamadas y que saldría un rato, que si ella quería, me acompañara. Sergio me dijo con mirada de súplica que la dejara, que estaba en buenas manos, Mireya asintió y eso fue suficiente para saber que ella estaba de acuerdo y que nuestro plan tomaba una dirección. Me retiré un rato al lobby y me sentí muy excitado de pensar que mi esposa estaba con otro hombre y dispuesta a relacionarse con él. Después de cómo media hora más, salió Mireya sola y me encontró sentado en la entrada, yo rápidamente me puse el celular en la oreja y fingí que estaba hablando con alguien. Sonrió conmigo y me hizo una señal para que bajara el teléfono. Se sentó junto a mí y me dijo que se sentía nerviosa de la situación, que sí se le antojaba saber que se sentía ser amada por otro hombre, pero que no se quería arrepentir después, que quería que platicáramos y conviniéramos si realmente estábamos dispuestos a seguir con el juego, yo le dije que yo me sentía igual y que sí sentía que podríamos seguir nuestro juego porque de alguna forma lo estábamos decidiendo entre los dos, así que no se podía considerar infidelidad, además, era un tipo que en no volveríamos a ver, que no sabía siquiera nuestro teléfono y que no era de la ciudad, pero que si ella tenía cualquier duda, que simplemente nos fuéramos y ya. Se quedó un poco pensativa y finalmente me dijo que no sabía realmente hasta dónde podría llegar, pero que como ella no era puta, no quería revolcarse con alguien en un lugar público en donde además, podría haber conocidos.
Le dije que qué proponía y me dijo que por lo pronto debíamos salirnos de ahí. Regresó sola a la mesa y después llegué yo. Sergio ya la tenía apañada de una pierna, Mireya me sonrió y nos sugirió que nos fuéramos a otro lugar. Pedí la cuenta y cuando nos estábamos levantando, Sergio me dijo discretamente que si yo quería, él se podría hacer cargo de ella, que yo me fuera y él se encargaba de llevarla a su casa. Era una posición muy arriesgada, porque aunque Sergio se veía un hombre decente y educado, uno nunca sabe que pueda pasar. Le dije que prefería ir con ellos porque me daba pena con Mireya, botarla así nada más y me propuso que fuéramos a su hotel a seguir tomando y que si se daba la oportunidad, él se la quería coger. En ese momento sentí frío, miedo, excitación, no sé cómo describirlo, finalmente se estaba dando la situación que tantas veces había deseado y fantaseado y además estaba en contubernio con mi propia esposa. Sabía que Mireya es una mujer de carácter fuerte y no se iba a dejar hacer algo que no quisiera, pero sí debía estar pendiente de ella en todo momento. Cuando llegaron nuestros autos, Sergio se adelantó y le abrió la puerta de su coche a Mireya para que se subiera y me dijo que nos veíamos en el bar del lobby del hotel Camino Real. Yo no supe qué decir y me subí a mi coche y comencé a seguirlos. Se me hizo delicioso saber que mi esposa iba en el coche de enfrente con un tipo que se la quería coger y ella estaba de acuerdo y en complicidad conmigo.
El recorrido fue sin problemas porque por la hora no encontramos tráfico. Cuando llegamos al hotel, nos metimos al estacionamiento y cuando me bajé del auto los esperé en la entrada. Se estaban tardando un mundo de tiempo y me imaginé que Sergio ya había tomado la iniciativa, seguramente se la estaba fajando en el coche para calentarla y convencerla. Yo como me había asegurado que realmente habían entrado al hotel, decidí que sería mejor no entorpecer la labor de Sergio y me dirigí al bar, le pedí al mesero que me consiguiera unos condones. Se me hizo eterna la espera y finalmente llegaron muy sonrientes y se sentaron junto a mí. Pedimos unos tragos y Sergio se disculpó porque tenía que ir a revisar si le habían hablado de no sé dónde. Mireya y yo quedamos solos de nuevo y tuvimos oportunidad de comentar lo sucedido, me dijo que Sergio le había propuesto que se deshicieran de mí y que en el camino al hotel se la había empezado a fajar, que ella estaba a mil y que en el estacionamiento la besó y que se habían manoseado todo. Le dije que eso me excitaba mucho y que si ella quería yo podría decir que me iba y que le esperaría por ahí, que cualquier cosa, me hablara desde su celular y que yo estaría pendiente.
El mesero discretamente me entregó lo encargado y cuando se los enseñé a Mireya, me sonrió y me dijo que había pensado en todo. Le dije riéndome, que por si le hacían falta, que la única condición era que no lo hicieran sin protección. Sergio regresó y después de unos minutos, les dije que ya estaba muy cansado y que si quería Mireya, yo la podría llevar a su casa. De nuevo Sergio tomó la palabra y me dijo que Mireya estaba en buenas manos y que no me preocupara. Mireya asintió con la cabeza y me despedí de ellos. Me quedé espiándolos y no mucho tiempo después, Sergio firmó la cuenta y se llevó a mi esposa al elevador. No sabía a qué cuarto se dirigían ni tampoco se me había ocurrido preguntarle cómo se apellidaba, así que no iba a ser fácil localizarlos excepto por el celular de Mireya. Me senté en el bar de nuevo y empezó mi larga espera. Todo ese tiempo en realidad lo disfruté con todo lo que se me venía a la cabeza de lo que pudieran haber estado haciendo.
Como a las dos horas de que no me hablaba y no bajaba, no me aguanté y le hablé a Mireya a su celular. Nadie me contestaba, Mireya tiene la mala costumbre de dejar el teléfono dentro de su bolsa y nunca lo oye. Insistí en múltiples ocasiones durante la hora siguiente, hasta que por fin me contestó. Me dijo que estaba muy bien y que en un momento bajaba. En dos minutos la vi saliendo del elevador ya perfectamente bañada y arreglada. Le di un beso y la abracé. Caminamos al estacionamiento y le pregunté cómo le había ido, qué habían hecho, si le había gustado y me interrumpió diciendo que me esperara siquiera a que estuviéramos en el coche. Ya en el coche le dije; y bien, cómo te fue. Se volvió a reír y me dijo que había estado todo bien. Le pedí que me platicara con lujo de detalle, que ese era el chiste del juego, que no me podía dejar en ascuas. Me dijo OK, te voy a platicar.
Cuando estábamos en el Acanto, desde que entramos al lugar, me fijé en Sergio, me encantó, pero como mujer casada y seria, solamente fue un taco de ojo, cuando entraste en el tema de tu fantasía, inmediatamente se me ocurrió que podía tomarte la palabra y decirte que con ese tipo sí estaría dispuesta a acostarme, lo mejor, dijo; es que me la pusiste súper fácil cuando resultó que llegó a saludarte y que se conocían.
Cuando me dejaste sola con él, me di cuenta que algo tramabas, cuando me besó en el Acanto, supuse que estarías espiando y que ahí me daría cuenta de sí realmente estabas hablando en serio o solamente fantaseabas, me dejé fajar un poco en la pista y en una de las veces que te fuiste al baño o a dizque hablar, le froté su pene y fue cuando decidí que sería mío, solamente hacía falta que tu te desaparecieras. En el coche me iba sobando las chichis y me venía dedeando, en el estacionamiento le bajé el cierre del pantalón y le chupe el pene hasta que casi se vino, cosa que no dejé. Cuando me despedí de ti anoche o más bien en la madrugada, nos subimos a su suite y me besó apasionadamente, me sentí quinceañera otra vez, me sentía nerviosa y deseosa. Después del beso apasionado, me quitó la ropa y me acostó sobre el sillón y me comió toda la panocha hasta ponerme a mil quinientos, después me llevó al jacuzzy y ahí dentro nos abrazamos, nos besamos y nos cogimos por primera vez. Después de salirnos, tomó una toalla y delicadamente me secó todo el cuerpo, al tiempo que me besaba por todos lados, me llevó a la cama e hicimos un 69 delicioso y después nos quedamos dormidos abrazados y desnudos.
Cuando hablaste por teléfono, no quería que terminara mi luna de miel y me quería quedar toda la noche. La verdad me encantó la experiencia y me encantó que tu estuvieras en contubernio conmigo. En ese momento sentí celos y remordimiento pero sobre todo una excitación morbosa de saber todo lo que había hecho mi mujer con nuestro amigo, me acerqué a ella y sobándole la pierna de dije que me excitaba muchísimo lo que me estaba platicando, que ya no aguantaba más y que por favor nos fuéramos. Se rió y me bajó el cierre del pantalón y se fue todo el camino a casa chupándome y sobándome. Ya una vez en casa, nos dedicamos a hacernos el amor. Al día siguiente, ella se portó muy cariñosa conmigo, como agradeciéndome lo acontecido.
Una vez tuve un sueño, en el que compartía a mi novia con otro hombre, nunca lo había imaginado y desde que tuve ese sueño, fue una de mis fantasías favoritas, no se si por morbo o por lo que sea, tan solo imaginármelo me ponía a 100, pero nunca pensé que iba a poner realizarla.
Ella se llama katy y no es precisamente una modelo, pero para mi gusto es hermosa, morena, delgada, con unos pechos levantaditos y redondos.
Muchas veces mientras hacíamos el amor, le contaba sobre mi fantasía, y hasta le decía que podríamos intentarlo, pero ella se negaba rotundamente, de vez en cuanto me seguía la corriente, pero solo por la calentura del momento, sabíamos que nunca sucedería, y de todas maneras, yo no sabia si podría aguantar una situación como esa
Todo sucedió un día en una semana en que estábamos los dos muy excitados y hacíamos el amor muy seguido, esa noche íbamos a salir a bailar, estábamos solos en su casa, ya que sus compañeras de universidad estaban de vacaciones, estábamos planeando nuestra noche cuando la llamo un amigo de la infancia, Jorge, era su nombre, el estaba en la ciudad y quería invitarnos a salir, así que ella lo invito a la casa, allí nos tomaríamos unos tragos antes y después saldríamos
Solo para alimentar mi morbo, entre besos y caricias, antes de que llegara jorge, yo le había insinuado que me excitaría mucho que se pusiera ese vestido que me gusta, y que no se colocara sostenes, ello solo por que me excitaba mucho, y tal vez, inconscientemente para que su amigo la viera. El timbre sonó y Jorge llego a la casa, nos saludamos, y todo, teníamos dos botellas de ron, pasada una hora aproximadamente, estábamos en la pieza, ya que teníamos música y el PC, empezamos a beber
Katy llevaba su vestido puesto, sus pechos se marcaban y se veían deliciosos, yo me daba cuenta como la miraba jorge, entre copas, ya eran como las 2 de la mañana, se nos había ido la noche conversando, riéndonos, nos habíamos acabado una botella de ron, y íbamos por la segunda, la katy estaba ya bien mareada, en realidad, los tres, no se como el tema llego a los ámbitos sexuales, estábamos hablando de nuestras fantasías y esas cosas, con el trago ya estábamos completamente desinhibidos, estábamos los tres en la cama, sentados, me confesaron que cuando eran niños, jugaban escondidos al doctor, y que la katy se desnudaba y Jorge la examinaba, y Jorge confeso que en la adolescencia muchas veces la espiaba para verla sin ropa, la cosa se empezó a poner cada vez mas caliente, yo besaba a mi novia y no se como sin darme cuenta le descubrí un pecho mientras los tomaba sin ninguna vergüenza ante la mirada de Jorge, lo que mas me sorprendió es que la katy se dejo hacerlo, en mi embriagues, le dije a jorge que se acercara, tome su mano y se la puse en el otro pecho, mi novia se dejaba acariciar por los dos, después los acerque para que se besaran, fue así como la cosa empezó a tomar vuelo, y estábamos los dos acariciando a mi novia por todas partes, le quitamos el vestido, la tendimos en la cama para acariciarla y besarla por todo el cuerpo, le quitamos sus bragas, ella respiraba cada vez mas hondo, gemía, fue increíble verla así, yo estaba muy excitado, la besábamos, la mordíamos, los dos le acariciábamos su coño y su culo, metíamos los dedos, mientras le besábamos los pechos, el vientre, su boca, teníamos un poco de vaselina cerca y me dedique a preparar su culo, cuando estaba listo la puse de perrito y se lo metí por el culo, ella decía que despacito, luego, me di vuelta para quedar recostado con ella sobre mi, le abrí las piernas para que jorge la viera, mientras la penetraba el la beso un poco y la penetro por el coño, le hicimos un emparedado, katy gemía como nunca, la penetramos por los dos lados y ella su fue varias veces, pasamos toda la noche haciéndoselo, al otro día despertamos los tres desnudos, mi novia en el medio, abrazándola, como despertamos todavía ebrios, no fue tan incomodo, nos despedimos de Jorge y no dijimos una palabra de lo que había pasado, desde ese día no lo he vuelto a ver, ni ha vuelto a pasar algo parecido.
esta fue nuestra primera vez en trio hmh
Todo empezó un sabado como otro cualquiera, en el que mi esposa y yo, solemos salir con nuestros amigos de copas. Como otros sábados, nos fuimos a cenar con otros dos matrimonios y Fernando, un amigo nuestro desde el colegio, durante la cena, nos tomamos unas botellitas de vino. Luego salimos del restaurante y nos dirigimos a la zona de pubs, donde entre pitos y flautas llegamos a las 2:00 de la mañana. Llevábamos varias horas de copas, cuando las mujeres nos dijeron que querian ir a la disco.
Como buenos maridos, accedimos complacientes y así sobre las 4:00 llegamos a Fox Trott. Todo iba de puta madre, ellas bailando y nosotros vacilando desde la barra.
Poco a poco la gente se fue retirando y al final quedamos mi mujer, Fernando nuestro amigo, que andaba de caza y un servidor. Eran mas o menos las 5:30 cuando yo me arrimé a mi mujer para bailar, bueno mejor dicho, restregarme contra ella, nosotros ya habiamos echo algunos pinitos con el intercambio, pero ese dia a mi se me ocurrió que a lo mejor podríamos hacer algo diferente.
Entonces me puse a bailar con Agata, mi mujer y empecé a sobarla y besarle el cuello, que la vuelve loca. Cuando llevaba un rato así se me ocurrió preguntarle si invitábamos a nuestro amigo a una última copa en casa. Ella, que me conoce muy bien, me dijo que por su parte encantada, entoces me dirigí a Fernando y le propuse el irnos a tomar otra copa a algun lado, pues él alli ya no iba a cazar nada bueno.
Mi amigo inocente y engañado accedió y así salimos de la disco, cuando estábamos fuera, fue cunado tocó proponer lo de ir a casa a tomarla, porque eran ya las 6:15 mas o menos y ya no habria nada interesante que cazar a esa hora, asi que casi a regañadientes accedió y subimos a un taxi .
Conforme llegábamos a casa, él iba sentado delante y nosotros en el asiento de atrás; yo no me aguantaba, sabiendo lo que iba a pasar. Le iba sobando con disimulo a mi mujer el trasero.
Una vez en casa yo fui a poner las copas y Agata nos dijo que se iba a quitar los zapatos y ahora volvia. Así fue: volvió sin los zapatos y con un vestido que a mi me pone burro.
Nuestro amigo estaba sentado en un sillón frente a nosotros, en esto Ágata puso un poco de música y al rato se puso a bailar , yo le dije a nuestro amigo: \”joder, ¡no se le acaban las pilas! \”
Dicho esto se acerco a mí y me dió la mano para bailar y asi lo hice pero poco a poco me fuí calentando y empece a besarle el cuello y la ponía de espaldas a mí para notar su culo;
pero en un arranque de calentura pensando en lo que se avecinaba, le dí la vuelta y meti las manos bajo el vestido para acariciar su culo , lo cual dejo éste a la vista de Fernando,
que nos dijo que él se iba, que estaba cansado. Pero entonces yo lo cogí y lo puse detrás de mi mujer y le animé a bailar, él estaba a un metro de ella, entonces lo agarré por la cintura y lo pegué al culo de mi mujer, debía de estar empalmado, por el suspiro de mi mujer, yo al imaginar eso ya no aguanté más y le dí un morreo a Agata, y acto seguido le dí la vuelta a ella para que besara a Fernando, él se quedo cortado mirando para mi, pero ante mi gesto de agacharme a besarle el culo a mi mujer, se quedo atónito. Despues ya todo fué un poco más rodado, porque le subí el vestido a ella hasta la cintura y volví a arrimarla a él pero ahora sin tela por medio.
Fernando esta vez no se cortó: a raíz de ahí, le quité el vestido del todo a mi mujer quedando en un minúsculo tanga y sin nada de arriba, comencé a comerle las tetas y ya se desmadró el asunto. Agata, se arrodilló entre ambos y empezó a alternar la mamada de cada polla.
Al rato yo le estaba comiendo su exquisito conejo mientras mi amigo Fernando le comia los pechos, después la cogí y la tumbé en la alfombra del salón y asi me la empecé a follar mientras tragaba la polla de mi amigo, luego cambiamos de posición y era él quien se la follaba mientras a mí me daba una mamada increíble.
Antes de acabar, la cogimos en volandas y la llevamos a la cama donde entre los dos la volvimos a comer de arriba a abajo, hasta que empezamos a penetrarla de nuevo alternativamente.
Cuando llevabamos una hora follando, ella se encontraba cabalgando a nuestro amigo y mamando de nuevo mi polla, que cuando estuvo a punto de nuevo, me puse detrás de ella y se la inserté, con la de mi amigo en la vagina, asi estuvimos un poco, pero luego le pedi a Fernando que cambiaramos, lo que yo queria era verle la cara a mi mujer, pues debía ser un poema.
Y por suerte no me equivoqué cuando mi amigo metió la suya estando la mía dentro se le pusieron los ojos en blanco del placer que debió sentir. Así pasamos casi dos horas follando hasta que las pollas dijeron basta, y nos recreamos un rato todavia para que ella tuviera un par de orgasmos más.
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